La bicicleta y yo

Un domingo me levantaba mas o menos a las 12:30, después de almorzar mi hermano me dijo –vamos a Yanacocha a la pista de downhill–, yo conteste  –vamos–. A las 2:30 de la tarde le dijimos a nuestro papá que nos llevara, subimos la bicicleta al balde del carro, nos acomodamos bien y nos fuimos rumbo a Yanacocha.

Al llegar bajamos la bicicleta, entramos al camino para llegar a la pista, estaba un poco mojada la tierra así que nos llenamos un poco de lodo los zapatos; como solo teníamos una bicicleta le dije a mi hermano que me dejara lanzar a mi primero solo el primer salto nada más que después él se vaya toda la pista, me dijo que sí; empuje la bicicleta hasta llegar al primer salto, al estar arriba me acomode bien en el vehículo, pero no pensé que desde ahí se vería más alto de lo que se veía el salto desde abajo, pero ya me había decidido a saltar aunque no lo había hecho antes.

En mi mete se cruzaban pensamientos de todo tipo como que hasta ahí llegue no iba a pasar de ese día, porque voy a saltar solo para saber que se siente hacer eso, mi hermano se dio cuenta de que estaba pensando demasiado y parecía que no me iba a lanzar, entonces dijo  –quieres el casco–, le dije al principio le dije que no pero luego pese bien y dije si me caigo y me golpeo entonces rectifique mi respuesta ­ –si préstamelo mejor no sea cosa que me mate, ya verás cómo lo hago mejor que los que compiten– seguido de eso me reí mientras cogí el casco, después de estar viendo la pista y pensar cómo iba hacer para no caerme, hacerlos bien y parecer que sabía lo que hacía; mi hermano gritándome que me lanzara rápido, estaba concentrando y luego lo único que se después de esos gritos de mi hermano fueron que subía un pie al pedal mientras cogía impulso luego subí el otro, llegue tan rápido al punto de salida de la rampa, después de eso recuerdo que me arrepentí de haber saltado en medio del aire, la bicicleta cayó con la rueda delantera demasiado abajo, mis manos estaban pegadas a los dos frenos pero como al caer primero la rueda delantera primero, ya saben lo que pasa cuando frenas con la rueda delantera primero, me fui de nariz contra el piso, pero antes de caer totalmente al piso el volante de la bicicleta se giró hasta quedar la punta del manubrio frente a mi costillas cayéndole con toda la velocidad y fuerza de mi peso, que al levantarme sentía como que me iba a desmayar, luego de eso cayo mi cabeza directo al suelo; después al levantarme con un dolor en el lado izquierdo de mis costillas, me sentí mareado y como si me fuera a desmayar, me recosté en un poco de pasto que había cerca hasta que me pasara, cuando me iba pasando el dolor le dije a mi hermano quien se estaba riendo a todo pulmón  –por suerte me prestaste el casco si no me hubiera matado– esto porque lo primero que cayó al suelo fue mi cabeza, mi hermano me contesta ya serio  –sí, por suerte estabas con el casco si no te hubieras soñado­­–.

Después mi hermano ya no se lanzó por la pista lo único que hicimos fue ir a verlo a nuestro papá para que nos llevara a la casa, le contamos lo que había pasado y él dijo van para hacerte ver, le dije ­ –ya no pasa nada, ya no me duelo solo fue una caída nada mas–.al otro día amanecí con un dolor que no les explico porque si no voy a blasfemar, entonces mi mama me dijo  –vamos para que te hagas una radiografía y si tienes algo te llevo donde el doctor–, bueno le dije; con la radiografía en las manos me di cuenta que algo no estaba bien, fuimos a donde el doctor y me dijo que tenía rota una costilla y que no podía hacer fuerza, no podía cargar, ni reírme, ni agacharme, mejor dicho que no haga nada; le pregunte si me iban a poner algún yeso o algo, me dijo que no que solo me iba a vendar ya que no enyesan ahí porque no hay de donde se sujete el yeso, y más bien por este moverse podía lesionarme más la costilla, por ultimo dijo que regreso después de tres semanas para revisión; los siguientes días fueron una tortura no podía reírme me dolía todo el pecho o mejor dicho toda la caja torácica.

Ahora ya ha pasado unos tres meses y medio de mi caída pero aun la recuerdo como si hubiera sido ayer ya no he vuelto a subir en bici desde ese día pero como que algo me llama a intentarlo de nuevo pero mejor digo no todavía te duelen las costillas después de la última vez que te subiste a una bicicleta, y al decirme eso a mí mismo se me pasa, mi consejo es que si van hacer algo no se arrepientan a medio camino como lo hice yo, que a mi parecer por eso me caí aquel día.

Escribí sobre esto porque me dio ganas hacer downhill pero ya no como ese día, solo ir a intentar en saltos mas pequeños, pero luego recordé todo lo que me paso y mejor dije –no–. Si les gusto comparte, o deja un comentario.

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